dilluns, 10 de març del 2014
Alfabeto de la novela: Las hijas de Tara
Diez años antes: Keyko
Oteaba
el horizonte desde hacía más de media hora. El frío viento azotaba
su rostro de niña, pero ella mantenía la vista clavada en un punto
fijo. Había imaginado muchas veces qué habría más allá de la
vida que ella conocía con las hermanas. La Madre Blanca le había
explicado historias acerca de los Páramos, de las criaturas
horrorosas que allí vivían. Pero las historias que realmente le
fascinaban eran las de Mannawinard, la tierra de Tara. Estaba allí,
en algún lugar más allá de las montañas.
-¡Keyko!-
la llamó una de las hermanas. - Haz el favor de entrar, hace frío.
Asintió
distraídamente, alargando al máximo ese momento, expectante a que
algo cambiara en el paisaje. Se levantó de un salto y corrió con
sus compañeras, que ya entraban a resguardarse en el refugio. Una
vez entraron, Keyko sonrió ante el calor que desprendía una pequeña
hoguera, alrededor de la cual ya habían empezado a congregarse las
hermanas. Era la hora de las historias, la hora preferida de Keyko.
Las
hermanas más mayores contaban cada una una historia acerca de la
Diosa, de Mannawinard, de la guerra contra los urbanitas... Eran
todas historias magníficas y, a pesar de que todas ya las conocían
de memoria, nunca se cansaban de escucharlas.
Sin
embargo, Keyko adoraba las historias de los Ruadh, esos fuertes
guerreros que defendían la tierra de Tara con uñas y dientes.
Secretamente ansiaba poder convertirse algún día en Ruadh, pero
sabía que eso era una fantasía que estaba lejos de cumplirse. En
una ocasión le había confesado a la Madre Blanca ese deseo, a lo
que ésta había sonreído y había contestado: “Eres
impaciente, Keyko. Aprende a oír la voz de Tara antes de decidirte a
hacer algo así.” La niña se había sentido avergonzada ante
estas palabras pero, a pesar de que sabía que la Madre Blanca tenía
razón, no podía evitar seguir alimentando ese deseo día tras día,
noche tras noche.
Las
historias comenzaron esa noche y, como de costumbre, el ambiente se
llenó de un aire de misterio y magia que mantenía a todo el mundo
atento. Aun así, Keyko no podía estarse quieta, no había parado de
pensar en su deseo durante toda la semana. Ésto no escapó a la
aguda vista de la Madre Blanca, quien la vigiló hasta que terminó
la velada. Cuando las hermanas salían por la puerta para ir a sus
habitaciones a dormir, detuvo a Keyko y la invitó a dar un paseo,
algo que hacían a veces.
-Dime,
Keyko, ¿sigues pensando en unirte a los Ruadh?- preguntó dulcemente
a la niña.
Ésta
se sonrojó ante la idea, pero asintió tímidamente.
-Aunque
no quiero irme, Madre Blanca. Me gusta estar aquí...- añadió
enseguida.
-Yo
también he pensado en ello, y he decidido algo. A partir de mañana
entrenarás para convertirte en una Guerrera de la diosa Tara. Los
espíritus de la montaña se encargarán de tu aprendizaje, y estoy
segura de que lo harás muy bien. No nos vendrá mal alguien que sepa
defenderse por aquí.
El
rostro de Keyko palideció un instante ante la sorpresa, pero
enseguida se iluminó en una sonrisa. Nunca se había sentido tan
feliz. Habló un rato más con la Madre Blanca, pero ésta la envió
a la cama. Sin embargo Keyko no pudo dormir en toda la noche. Pensaba
en la cantidad de cosas que quería aprender, en lo que quería y
podía llegar a ser...
Reportaje: La aplicación de la robótica en humanos
La robótica es un tipo de
tecnología que tiene el objetivo de crear robots, definidos como
entidades virtuales o mecánica artificial. La robótica va en avance
y, en un futuro, podría incorporarse a la vida de las personas de
manera directa. Incluso, como en Las Hijas de Tara,
los humanos podrían introducir avances robóticos en sus cuerpos
para mejorarlos. De eso es, precisamente, de lo que tratará este
reportaje.
Hoy en día se usan varios
artículos robóticos en las personas, sobretodo en el campo de la
medicina. Esto es muy importante ya que ha conseguido mejorar la vida
de muchas personas, y gracias a la investigación podrá mejorarla
aun más.
Las
prótesis robotizadas son un muy buen ejemplo. Las personas que han
perdido alguna extremidad pueden ahora disponer de brazos, piernas y
manos robóticas. Recientemente se dio el asombroso caso de una mano
biónica con la cual el paciente amputado fue capaz de recuperar el
sentido del tacto de nuevo. Lo consiguieron en la Escuela Politécnica
Federal de Lausana, en Suiza, mediante cables en la parte superior de
su brazo y unos sensores unidos a sus nervios mediante cirugía. El
paciente, Dennis Aabo Sorensen, sufrió hace nueve años un accidente
por el cual perdió la mano. Gracias a esta mano biónica este hombre
vuelve a tener sentido del tacto.
Otro ejemplo dentro de la
medicina son los implantes biónicos de algunos órganos. Los más
usados son los implantes cocleares para la gente sorda y los
corazones aritificiales que pueden bombear la sangre igual que un
corazón sano.
También
se han empezado a desarrollar esqueletos robóticos para permitir o
ayudar el movimiento de las personas con Párkinson, de los que han
sufrido un ictus o de los que tienen lesiones de médula. En el caso
de los enfermos de Párkinson, por ejemplo, existen algunos
dispositivos robóticos que se conectan a los brazos y reprimen los
temblores involuntarios producidos por la enfermedad.
Estos son solo algunos de los
muchos usos que tiene la robótica en la medicina y que,
evidentemente, ha ayudado sobretodo a personas discapacitadas.
Pero
qué podemos esperar del futuro? Según un artículo del diario abc, expertos de todo el mundo han coincidido en que cerca del 2025 la
hibridación entre humanos y robots será freqüente. Los avances
robóticos se generalizarán y muy pronto podrán incorporarse a las
personas, lo cual podría llevar a desigualdades sociales entre los
que pudieran disponer de esa robótica y los que no.
Futuros
avances en la medicina podrían ser la generalización de retinas
biónicas que permitiran a las personas ciegas ver de nuevo, proyecto
en el cual trabaja un estudio israelí.
También se estudia el cerebro para poder desarrollar implantes que
ayudarían a personas minusválidas. Otro proyecto en marcha es el
desarrollo de úteros artificiales, que permitiráin a las mujeres
estériles o que han sufrido una histerectomía tener hijos. Este
último va seguido de una polémica por motivos éticos y
científicos.
La
conclusión que se puede obtener de la opinión de muchos científicos
es que hombre y robot acabarán uniéndose en el futuro. Aunque en un
principio sería para aplicaciones médicas, tarde o temprano
empezarían a desarrollarse implantes para mejorar las capacidades
del cuerpo humano, como la vista y el oído. Aunque esto parece de
ciencia-ficción puede que ocurra dentro de unas décadas.
En
el libro de ciencia ficción Las Hijas de Tara, de
Laura Gallego García, se muestra algunas posibilidades de lo que
podría llegar a ser un humano con implantes robóticos. Pero no solo
en este libro, también otro ejemplo se encuentra en La
Torre y la Isla, de Ana Alonso y
Javier Pelegrín. Sin duda, los “humanos biónicos” son un
elemento que siempre se ha usado en la ciencia-ficción y, de aquí
unos años, podría ser una realidad.
A continuación podéis ver un
gráfico de los países con más indústria robótica, los que
podrían proporcionar más avances en el futuro:
En resumen, la robótica en
humanos ya no es una idea, sino que ya es una realidad que, como he
explicado anteriormente, irá en aumento con el paso de los años.
PARA MÁS INFORMACIÓN:
Yo autor: Laura Gallego García
Nací el 11 de octubre de
1977 en Cuart de Poblet, Valencia. A los once años yo y mi amiga
Miriam empezamos a escribir una novela juntas. Para cuando la
terminamos yo tenía catorce años y estaba segura de que quería ser
escritora. Desde entonces siempre he estado escribiendo.
A los 21 años empecé a
estudiar Filología Hispànica en la Universidad de Valencia para ser
profesora de literatura, mientras seguía enviando textos y novelas a
editoriales. Finalmente conseguí publicar mi primer libro, Finis
Mundi, gracias a haber ganado el
Premio Barco de Vapor en 1999. Finis Mundi era el catorceavo libro
que había escrito.
A
partir de ahí, es evidente que seguí escribiendo, y conseguí
publicar muchos libros más. Tras Finis Mundi, por ejemplo, publiqué
la primera parte de Crónicas de la Torre,
El Valle de los Lobos, una
trilogía que acabó teniendo mucho éxito entre mis lectores.
En
2004 empecé a publicar otra trilogía, Memorias
de Idhún, la
qual se convirtió en mis libros más vendidos hasta la fecha.
Me
alegra poder decir que Finis
Mundi no
es el único de mis libros que resultó premiado. Con La
leyenda del Rey Errante volví
a ganar el Premio Barco de Vapor en el 2002. En 2011 gané el Premio
Cervantes Chico como reconocimiento a mi carrera y en 2012 gané el
Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil por Dónde
los árboles cantan.
Conseguí
acabar la carrera, e incluso conseguí mi doctorado tras finalizar mi
tesis doctoral sobre Belianís
de Grecia
en 2013. Aun así no soy profesora de literatura. Decidí que
dedicaría mi vida a escribir y eso ocupa todo mi tiempo.
No
solamente he publicado libros juveniles, sino también infantiles.
Puedo decir que la mayoría de mis libros son de género fantástico,
aunque también he escrito ciencia-ficción y novelas realistas. He
escrito veintisiete novelas juveniles (sin contar con los cuentos
infantiles) que se han traducido a dieciséis idiomas. Mis libros más
populares entre los jóvenes són: Memorias
de Idhún, Dos velas para el diablo, Crónicas de la Torre, El Libro
de los Portales, Alas de fuego y
Dónde los árboles
cantan.
Mi
libro favorito es La
historia interminable de
Michael Ende, y también me encanta El
último unicornio de
Peter Beagle. En general he leído muchísima literatura fantástica,
con autores como Tolkien, George R.R. Martin, J.K. Rowling... Pero
también leo ciencia-ficción. Mis autores favoritos de este género
son: Robert J. Sawyer, Orson Scott Card, Isaac Asimov...
Evidentemente también me gustan mucho los clásicos. Entre éstos he
leído Cien años de
soledad de Gabriel
García Márquez, El
Quijote de Cervantes y
los libros de Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle.
Una
de mis películas favoritas es
El viaje de Chihiro.
Me
gustan mucho los cómics como Inu
Yasha y
Detective
Conan.
Mis
cantantes y grupos favoritos son Roxette, Savage Garden y Dido entre
otros. Mi videojuego favorito es Final
Fantasy (toda
la saga), y también me gustan otros como por ejemplo Zelda
y
Warcraft.
También
me encantan los juegos de Profesor
Layton.
Actualmente sigo escribiendo, y espero poder seguir haciéndolo.
Tengo muchos proyectos, muchas historias aún por escribir y por
contar.
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